Las “cosas” que nos gustan

Hace unas semanas conocí, a través de Twitter, el blog de Meursault, @extranjero__el. Desde la primera entrada me atrajo mucho su estilo y su sensibilidad, esa especie de identificación misteriosa que te hace, de algún modo, encontrarte en las letras, en las vivencias, ajenas. No podía parar de leer todas sus publicaciones, un enganche, un gustazo: muy recomendable.

También me llamó mucho la atención su tuit fijado, un hilo en el que escribe sobre cuáles son las cosas que le gustan; tan aparentemente sencillo, pero tan importante. ¿Cuánto tiempo hacía que no me paraba yo a pensar, con ese ritmo pausado de una buena reflexión, en las cosas que me gustan? Y de repente, gracias a un tuit, estaba ahí, de frente a ellas, sintiendo una energía positiva muy bonita, recordando, evocando placeres, bellezas y momentos varios de la vida en los que no reparaba hace tiempo.

De pronto, leyendo este interesante hilo de Meursault, @extranjero__el, comenzaron a revolotearme esas otras cosas que a mí también me gustan, pero, a lo mejor, nunca me había parado a considerarlo, a escribirlo, a decírmelo. Ahí estaba, empapada, buceando por las profundidades a las que arrastra esa apasionante e inacabable aventura que es el autoconocimiento.

Unos minutos después decidí copiarle la idea y hacer yo mi propia lista, mi lista de esas «cosas» que me gustan. Y qué curioso, qué mágico, que fue escribirlas y, como si lanzara un misterioso conjuro al Universo, fueron apareciendo en mi día a día con un vuelo sutil, en pequeñas dosis, con toda la riqueza de los detalles más pequeños.

¿No será acaso la escritura eso, una manera de conjurar nuestros más íntimos anhelos?

Y es que una vez más vuelvo, cómo no, a hablar sobre el poder, los múltiples beneficios, de escribir (que abordo en este artículo). ¡Es tanto lo que le debo, lo que le agradezco a la escritura! Al escribir, activamos el pensamiento y la reflexión, aclaramos ideas, cristalizamos deseos, ordenamos prioridades… También, hacer una lista como esta nos ayuda a evocar momentos bonitos, agradables, recreándonos (qué bonita palabra) en una mezcla de sensaciones positivas que cambiarán nuestro estado de ánimo… Y ya lo dijo Herodoto: “Nuestro estado de ánimo es nuestro destino”.

Porque pasa que si no hacemos esto, no digo ya escribir, sino que ni siquiera nos permitimos pensar en qué es lo que nos gusta, se nos va olvidando… Como se nos olvida, a veces, lo que deseamos, adónde queremos llegar… y creo que era el gato de Cheshire el que decía eso de “Si no sabes adónde vas, no importa el camino que elijas”.

Y algo peor aún, nos acostumbramos a soñar en bajito, a conformarnos… y eso está bien si es lo que nos hace felices, lo que deseamos, pero es muy peligroso si responde a la inercia, al desaliento, al hecho de haber desistido de lo que un día quisimos.

Así que estaba yo tomándome un café solo riquísimo, escuchando una música maravillosa, escribiendo mientras una vela ilumina la estancia… (todas cosas que me gustan y hacía tiempo que no reunía) y me dije que tenía que compartir esta reflexión y el agradecimiento a ese interesante perfil de Meursault, @extranjero__el, que tanto me ha aportado, inspirado, con su blog y ese tuit en el que comparte las cosas que le gustan.

Por cierto, la mayoría de las «cosas» que me gustan no son cosas…

Y tú, ¿cuánto tiempo hace que no piensas en las «cosas» que te gustan?

P.S.1: por cierto, hace unos días ha publicado una entrada a partir del citado tuit: «Cosas que me gustan». No dejéis de pasear por su blog.

Image by Hans Benn from Pixabay

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