¿Sientes que todo te cuesta mucho?

Yo sí, para qué vamos a andarnos con rodeos.

¿Cuando te propones una meta, aun estando muy clara, sientes que por más que te aproximes, te formes para alcanzarla, trabajes, venzas dificultades y hagas sacrificios… no acabas de llegar o tardas demasiado?

Como ese chiste de que tú corres, pero tu objetivo corre más que tú. Pues eso.

Si la respuesta es afirmativa, conocerás bien la frustración, el agobio, el desencanto, la tristeza, a veces hasta el desaliento… Te haces muchas preguntas: ese “por qué” siempre presente, ¿por qué seré de este modo u otro?, ¿por qué yo…? Un «por qué» tan constante como el agua que horada la piedra, «un por qué» que nutre esa actitud vital de búsqueda, de aprendizaje, de autoconocimiento…

Te has interesado por el estudio de la mente humana, por la antropología, la filosofía, la espiritualidad… Lees. Lees mucho, lees con cierta sed de encontrar un sentido, de nuevo ese «por qué». La cultura es, en cualquiera de sus manifestaciones, un motor principal para ti, una fuente de respuestas, identificaciones, posibles pistas para comprender…

Quizá hayas probado diferentes métodos para romper bloqueos, para lograr objetivos, adquirir hábitos, vencer tus miedos, aumentar tu autoestima… Puede que hayas leído decenas y decenas de libros y escuchado todos los pódcast de desarrollo personal, o de ese tema que quieres dominar, que caen en tus manos.

Pero, aun así, lo sigues sintiendo: todo te cuesta mucho.

Como te decía en la primera línea, yo me identifico plenamente con todo lo anterior. Sin embargo, gracias a ese viaje interior sufrido y disfrutado (sobre la primavera de 2019 inicié una especie de excedencia para reflexionar y volver, una vez más, a reinventarme, a resurgir), gracias a esa entrega al aprendizaje constante, hace poco he comprendido varias ideas que para mí han sido claves, reveladoras, transformadoras… Aprendizajes que me han ayudado a soltar peso, a caminar más ligera, a romper bloqueos importantes.

Si te interesa conocer mi travesía, las paradas, las vivencias, las conclusiones y reflexiones…, me encantaría compartirlo contigo a través de mi newsletter, tan solo tienes que dejarme tu correo en el formulario que encontrarás más abajo o en la columna de la derecha.

Como adelanto, te cuento que uno de mis aprendizajes esenciales ha sido trascender el plano de los pensamientos para comprender la importancia del sentimiento esencial, la consciencia, el merecimiento. ¿De qué me habían servido tantos años de intentar trabajar mis pensamientos (en positivo) si desconocía los entresijos que desde lo más profundo me predisponían a lo contrario?

Esto me llevó a diseccionar todas mis creencias básicas, a discutirlas, sustituirlas… Un proceso similar a introducir nuevo software en un sistema; una reprogramación en toda regla.

Durante el viaje, que por supuesto sigue, que cada día me depara nuevos caminos, nuevas cumbres, he comprendido qué había en realidad detrás de lo que yo creía falta de autoestima. También, he descubierto la trampa de la motivación, la cárcel del miedo…

He profundizado en la importancia de la narrativa de vida, en esa historia, esas historias, que me había estado contando, muchas de las cuales cimentaban mis bloqueos. Tocaba volver a narrarse, y ahí estamos, al tiempo que reviso la manera en la que me hablo, las palabras, siempre las palabras y su poder, su magia…

Y mucho más. Toda una aventura, compleja, sí, pero también apasionante, que si te interesa podrás ir conociendo en mis próximas publicaciones.

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Una frase que no me quito de la cabeza en los últimos días: “La valentía es el miedo andando”. Es de Susan David y la conocí gracias a María Fornet, que es una psicóloga a la que admiro y cuyo trabajo me gusta mucho, mucho, mucho.

Un ejercicio de escritura: coge una libreta con la que te sientas bien (porque sea nueva y tenga ese olor, ¡ese olor!, porque te recuerde a un momento especial, porque te la regaló esa persona o la compraste en ese viaje, etc.) y escribe sobre las siguientes preguntas: ¿A qué le tienes miedo? (Hace un tiempo escribí una reflexión sobre el miedo). ¿Qué podría ocurrir si eso que tanto temes sucediera? ¿Qué harías si no tuvieras miedo? ¿Cómo sería tu día/tarde ideal? Si te animas a escribir sobre ello, no te exijas corrección, hazlo en escritura automática, sin preocuparte por ortografía, gramática ni por el sentido global del texto, simplemente deja salir lo que sientes y piensas como si no fuera a leerlo nadie. Ojalá te ayude.

Y, como siempre, te recuerdo que esto tiene más sentido si conversamos, me encantará leerte si te apetece compartir algo que te sugiera lo aquí abordado, si de alguna manera mi publicación te ha aportado algo o inspirado… Gracias por estar ahí, que tengas un estupendo día. 😉 Muy pronto más, ¡nos leemos!

Imagen de Clker-Free-Vector-Images en Pixabay

4 comentarios en “¿Sientes que todo te cuesta mucho?”

  1. Me ha encantado Berta, mis miedos son ,resumiendo, falta de aceptación, me enfada cómo son las cosas, y lucho por cómo deberían ser, mucha energía consumida en luchar contra todo…

    • Gracias por compartir, Isa, entiendo perfectamente ese ciclo del que hablas: el control, siempre el control. Reflexionaremos sobre lo que nos funcionando a cada uno para vencer esas inercias tan perjudiciales. ¡Un beso grande!

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