Si nunca hubiera venido aquel barco,
yo podría haber seguido
toda la vida en este puerto.
Sin embargo, vino,
lo hizo cuando menos lo esperaba,
como suele ocurrir lo mejor y lo peor que nos azota.
Vino y aquellos pasajeros me hablaron de otros mundos,
de otras vidas,
de otros sabores, aromas y melodías.
Y yo que tanto había buscado tierra firme,
me descubrí queriendo ir mar adentro…
Y me culpé ¡tantas veces!,
por romper con todo, por dejarme ir…
Me castigué por cambiar,
pero ¿cómo podía saber yo si quería
algo que ni siquiera sabía que existía?
Berta Carmona Fernández

Si te gusta, ¡por supuesto que puedes compartir! Gracias y feliz día. 🙂
Foto compartida bajo CC0 Creative Commons en pixabay.com
Qué identificada me siento en tus palabras. Cuánto me castigué por decisiones que pensaba egoístas, pero ya no, vida hay una y hay que vivirla, no vivir la vida que otros quieren.
Gracias por tus palabras.
Gracias a ti por pasarte por aquí y compartir tus amables palabras. Estoy de acuerdo contigo: toca responsabilizarnos de la vida que queremos vivir, sin excusas, culpas ni lamentaciones. Un saludo, Paula.
Hemos llegado ya a experimentar todo? nos queda algo más por descubrir? o todas las emociones que una persona pueda vivir, ya están escritas con tinta por alguien más, no hay nada que pueda sorprendernos, y si todo es así, que nos queda ya por vivir? Y si todo se acaba ahí, en saber que por mucho que icemos las velas de nuestra barco, no hay ya ningún rumbo posible, que todos los mares y océanos ya están descubiertos, todos los mundos, y que solo podemos conformarnos con vivir la continua desilusión de navegar por una gran mentira, o quedarnos encallados en ese puerto del que nunca quisimos irnos. Cuál llega a ser entonces la realidad, si no sabemos ni la existencia misma de esto.
Gracias, Nacho, por tu comentario. Yo pienso que ya está todo dicho, sentido no sé, supongo que también, pero lo que no está es dicho ni sentido por nosotros, con esa esencia individual que solo puede aportar cada uno. Sobre los rumbos yo sí pienso que incluso en los temporales más adversos, tenemos el poder de de decidir el rumbo que nos ayude a superarlos mejor. Creo que tenemos un enorme poder creador a través de nuestras creencias, pensamientos, actitudes, estados de ánimo, no es un cambio «material» por lo que cuesta hasta expresarlo con palabras, es intuición, confianza, fe, otros planos sin duda, en los que se cree o no se despliegan. Un saludo.